Violó a su hija durante 12 años: ahora puede quedar libre por un error

Entre los siete y los 19 años, Sofía quedó embarazada tres veces de su padre. Una tarde, con la ayuda de su novio, su hermano y sus tíos, se escapó de la casa y lo denunció. Desde entonces Diego Maximiliano González está preso. Pero podría quedar en libertad.

Violó a su hija durante 12 años: ahora puede quedar libre por un error

Por Sebastián Ortega
31/05/2019

Sofía soportó durante doce años las violaciones, los golpes y las amenazas de su papá, Diego Maximiliano González. Entre los siete y los 19 años quedó embarazada tres veces. Una tarde, con la ayuda de su novio, su hermano y sus tíos, se escapó de la casa y lo denunció. Desde entonces el hombre está preso. Pero podría quedar en libertad. Ayer Sofía se enteró que el juicio, que debía comenzar el 4 de junio, se suspendió porque se perdió la prueba principal: el estudio de ADN que confirma que su hija de 3 años es producto de la violación.

“Es indignante. Esperé dos años el juicio y ahora tengo que volver a esperar”, cuenta a Cosecha Roja Sofía. Su mayor miedo es que su padre recupere la libertad. Ayer se cumplieron dos años de la detención y se venció el plazo de la prisión preventiva. Si no se prorroga, la defensa podría pedir que espere el juicio fuera de la cárcel.

La primera vez que su padre abusó de ella, Sofía tenía 7 años. A los 15 quedó embarazada. Zoe nació con malformaciones congénitas y murió a los ocho meses. Al año siguiente volvió a quedar embarazada y su papá la obligó a abortar. A los 17 tuvo a Oriana, que hoy tiene tres años y medio. El hombre nunca imaginó que su hija podía denunciarlo. La amenazaba diciéndole que si le contaba a alguien iba a matar a sus hermanos y a su mamá.

A los 19, Sofía se puso en pareja con Fernando. Al mes de estar de novios le contó de los abusos. Era la primera vez que podía hablarlo con alguien. A los pocos días se animó a contarle a su hermano mayor. “Algo sospechaba”, le dijo él.

El joven ya no vivía en la casa familiar. Se había ido después de una de las tantas palizas del padre. Una tarde, cuando tenía 18 o 19 años, intentó interceder para que él dejara de pegarle a la mamá. El hombre se ensañó con su hijo: le pegó una piña tan fuerte que le fracturó el tabique. “Él era violento con todos. Nos molía a palos. Adentro de mi casa era un monstruo; afuera era el mejor padre de familia”, recuerda Sofía.

Su novio y su hermano se convirtieron en sus principales aliados. Hablaron con sus tíos y entre todos armaron un plan: ella se fugaría de la casa y lo denunciaría. El padre no debía sospechar nada. Tenían miedo de que pudiera escaparse. “Ese día me di cuenta que no estaba sola”, cuenta Sofía.

En mayo de 2017 se fue de la casa. Eran alrededor de las cinco de la tarde y la fiscalía estaba cerrada. Presentó la denuncia en la comisaría de la Mujer de Quilmes. Esa noche y la noche siguiente durmió en la casa de su novio. Al segundo día su suegro le dio la noticia: la policía había detenido a su padre.

Desde ese día Sofía está bajo tratamiento psicológico. “Tuve dos años terribles. El primero muy mal, con mucha depresión, en cama. Ahora tengo bajones, hay días que estoy bien y otros mal”, cuenta. También recibió apoyo de la organización de Ayuda a Víctimas de Violación (AVIVI).

A pesar de las dificultades, Sofía cuenta que desde que su padre está preso ella y su madre están más tranquilas. “Nos mejoró la vida a todos”, dice. Durante dos años esperó el juicio. Ayer le avisaron de la suspensión. El informe del examen que comprobaría que el ADN de su hija también es compatible con el de su padre, se extravió. Nadie pudo explicarle qué pasó: solo saben que el estudio se hizo y que no está en el expediente.

Ahora Sofía está preocupada: tiene miedo de que por un error de la Justicia el hombre que la violó durante doce años vuelva a estar libre.