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María Florencia Alcaraz – Cosecha Roja

Después de tres jornadas de juicio en la que se escuchó a una decena de testigos, hoy se conoció el veredicto de los jueces Fernando Bustos Berrondo, Graciela Larroque y Marcos Barski del Tribunal Oral N°2.  Acompañadas por más de 200 militantes de distintas organizaciones sociales y políticas, las hermanas Ailén y Marina Jara escucharon el fallo. Cuando entraron, esposadas, fueron recibidas con un aplauso masivo. Por unanimidad el Tribunal decidió condenarlas a dos años y un mes de prisión por lesiones graves, desestimando la caratula de “tentativa de homicidio” que tenía la causa antes del juicio. Las hermanas saldrán en libertad esta noche porque ya cumplieron la condena con la preventiva. Pero no fueron absueltas del delito que se les imputa. El Tribunal no creyó su versión. La semana pasada la fiscalía había pedido 5 años y 6 meses en el caso de que se decida que es tentativa de homicidio, o 3 años y 6 meses por lesiones graves. Los abogados de las hermanas habían solicitado su absolución.

Los abogados de las hermanas dijeron que apelarán el fallo. “Estamos contentos con la libertad pero no por la condena. El Tribunal tuvo una gentileza con los poderes judiciales y, a la vez, quiso quedar bien con la sociedad, por la difusión mediática del caso-dijo a Cosecha Roja,  Isidro Encina, uno de los abogados defensoresa-Está claro que recibieron presiones.  La fiscal que hizo la instrucción, Luisa Pontecorvo, es como la Oyarbide de Moreno”.

Su madre sabía que no iban a absolverlas: “Tenemos que aprender con este caso qué es la violencia de género. Tenemos que denunciar a los hombres acosadores. Yo sabía que no iban a fallar a favor nuestro. Era una alternativa esta condena”, declaró.

Ailén tiene 21 años y Marina 20.  Hace dos años y dos meses que están presas por defenderse de un hombre que quiso abusar de ellas en el barrio Sanguinetti de Moreno, al oeste del conurbano. Antes de estar detenidas iban a la escuela secundaria y trabajaban para ayudar a su mamá.  La madrugada del 19 de febrero de 2011 volvían de bailar cuando se cruzaron con un vecino, Juan Antonio Leguizamón Avalos. Según se desprende de los testimonios  escuchados durante el juicio, el hombre es conocido por sus vínculos con la policía. Hacía poco había salido de cumplir una condena por robo agravado en banda, portación de arma de guerra y privación ilegítima de la libertad. Ellas lo conocían porque era el hermano de una de sus mejores amigas. Según las hermanas, el hombre las hostigaba, sobre todo a Ailén. En el  juicio Leguizamón  sostuvo que él mantenía relaciones sexuales con ambas. Además, precisó que la noche del ataque ellas lo quisieron matar porque él había hecho trascender en el barrio que había intimado con las dos.

De acuerdo con el relato de las hermanas, Leguizamón estaba armado. Cuando se acercó a Ailén, la habría amedrentado con un disparo al aire. Después de eso Marina sacó un cuchillo de su cartera y se lo clavó en la espalda. A partir de ahí forcejearon y entre las dos le quitaron el arma. Rápidamente lograron escaparse.

Horas más tarde policías de la Comisaría 5ta de Paso del Rey llegaron a la casa de las Jara. Leguizamón Avalos se había presentado en la comisaría y las había acusado de haberlo atacado con un cuchillo. Según el relato de las hermanas, ellas entregaron el cuchillo y se ofrecieron a ir a la comisaría a declarar. Creían que volverían rápido porque ellas se habían defendido. En la comisaría les tomaron declaración y les abrieron una causa por tentativa de homicidio. Ailén y Marina Jara quedaron detenidas en el penal de Los Hornos de La Plata.

El juicio comenzó el 18 de marzo. Fueron tres audiencias en la que se escucharon una decena de testimonios. El martes pasado la defensa y la querella presentaron sus alegatos.

Este mediodía, durante la lectura del veredicto, las Jara estuvieron acompañadas por organizaciones de derechos humanos, partidos políticos y agrupaciones feministas. Más de 200 personas se reunieron fuera de la sala y un centenar pudo ingresar. En la audiencia estuvo presente la Madre de Plaza de Mayo Mirta Baravalle.

El caso tuvo repercusión mediática en octubre de 2012, cuando las hermanas llevaban un año y ocho meses presas. Hasta ese momento, la madre de las hermanas, Elena Salinas,  tenía miedo de denunciar porque había recibido amenazas.