Milagro Sala está emocionada: ya está cumpliendo con la prisión domiciliaria. La casa de El Carmen donde pasará el resto de la condena había sido construida para que funcionara un centro de adicciones y no estaba en condiciones de ser habitada. Entre todos los compañeros de la Tupac la arreglaron y la prepararon para esperar el día. Mientras, en el frente del predio, Gendarmería y la policía de Jujuy pusieron garitas y cámaras de seguridad. Además, todo el perímetro de la casa está alambrado.

Los plazos de la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para liberar a la líder de la Tupac estaban vencidos. Hoy el juez Pablo Pullen Llermanos ordenó el traslado al Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP) de Jujuy.

“Acabo de hablar con Milagro. Ya está en la casa de El Carmen. Estaba muy emocionada. Mandó besos a todos”, contó el diputado provincial Juan Manuel Esquivel.

Sala podrá recibir visitas de 7 a 19 y no más de cuatro personas a la vez tres veces por semana.

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El viernes 28 de julio una de las celadoras del penal de Alto Comedero, en las afueras de San Salvador de Jujuy, le avisó a Milagro que tenía una llamada de su abogada, Elizabeth Gómez Alcorta.

– Que llame más tarde- dijo la dirigente social y diputada del Parlasur.

La abogada insistió. Milagro salió de la celda y se acomodó junto al teléfono que está en la entrada del pabellón.

– Flaca, tengo muy buenas noticias- le dijo Gómez Alcorta –la CIDH te dio la cautelar.

Milagro saltó, festejó y lloró. Unas horas antes que trascendiera en los medios, la líder de la Tupac Amaru supo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acababa de emitir una resolución en su favor: por primera vez en la historia, el organismo había dictado una cautelar en favor de una persona privada de la libertad.

En el artículo 45 de la resolución, la CIDH le exigió al Estado argentino que debe cumplir con la resolución del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas, que sostiene que la detención de Milagro es arbitraria y que debe ser liberada inmediatamente. Como medida subsidiaria, la CIDH propuso la detención domiciliaria o la libertad vigilada para garantizar su salud y evitar el hostigamiento.

El diácono Ricardo Carrizo, de Curas en Opción por los Pobres e integrante del Comité por la Libertad de Milagro Sala, visitó a la diputada del Parlasur al día siguiente. Ella lo recibió con un abrazo. “Estaba muy contenta, muy alegre y muy ansiosa: preguntaba qué se sabía, cuando iba a dejar el penal”, contó a Cosecha Roja Carrizo. En el patio, bajo el quincho de paja, comieron milanesas napolitanas y tortas que habían llevado los familiares de la dirigente. El diácono le entregó el Página 12 de ese día –una foto de ella ilustraba la tapa- y una copia de la cautelar. Y le pidió paciencia.

El lunes siguiente, los canales de televisión anunciaron que era inminente una resolución de la Justicia jujeña para que continuara la detención en su casa. La ansiedad de Milagro crecía minuto a minuto.

Después de un decreto en el que admitía que la cautelar de la CIDH debía ser cumplida, el gobernador Gerardo Morales dejó clara su posición: acusó a los relatores del organismo de ser una “facción de burócratas” que “viven en Washington” y llamó al pueblo jujeño a “rebelarse ante las injusticias” que benefician “a alguien que robó a los pobres”.

El juez Gastón Mercau, atento a los deseos del gobernador, incumplió el plazo de 15 días que había otorgado la Comisión Interamericana y postergó la definición hasta después de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Para dilatar el traslado, ordenó una inspección en la casa de Milagro y pidió –sin exigir plazos- un informe para que Gendarmería determinase si podía hacerse cargo de la custodia. Dos medidas que la Justicia no aplica ni siquiera en casos de delitos de lesa humanidad. El miércoles 15 a la mañana, el juez recibió en su despacho el informe de Gendarmería. Solo faltaba su firma. Recién al día siguiente ordenó el traslado de Milagro y hoy se concretó.

La situación judicial de Milagro

Milagro está presa desde el 16 de enero de 2016, cuando la justicia jujeña ordenó su detención por participar de un acampe frente a la Gobernación. A los quince días, dictó su libertad y también la prisión preventiva en otra causa. Actualmente tiene 12 expedientes abiertos en su contra que van desde asociación ilícita hasta amenazas. Otras dos denuncias se cayeron por falta de pruebas.

Según explicó a Cosecha Roja Elizabeth Gómez Alcorta, coordinadora del equipo jurídico de la diputada del Parlasur, la prisión domiciliaria no altera los dos planteos realizados por la defensa ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. “La detención de Milagro es arbitraria e ilegal porque tiene fueros parlamentarios, por lo que no podría haber estado detenida ni un solo día, y porque la prisión preventiva es arbitraria por falta de fundamentación jurídica y fáctica. Por lo tanto, la decisión de la Corte Interamericana corre en paralelo a estos planteos”, detalló.