torturasdetenidotucumanCosecha Roja.-

– ¿Por qué no me respetás, chango? ¿Por qué seguís hinchando las bolas en mi turno? ¿Por qué no me hacés caso? ¿Qué querés, pelear?

Así le decía el policía tucumano al pibe que acababa de detener, mientras le pegaba cachetadas y le samarreaba la cabeza agarrándolo de los pelos. La tortura en la comisaría de Tafí Viejo -a 20 kilómetros de la Capital- se conoció porque empezó a circular un video filmado con un celular.

– Todo bien, jefe – respondió el pibe cuando logró levantarse del piso.

El agente lo había tirado de una zancadilla en la dependencia de la Unidad Regional Norte. Los medios locales calculan que el video tiene entre tres y seis meses. Todavía no identificaron al agresor pero las imágenes ya están en manos de la Justicia.

 

El secretario de Derechos Humanos de la Provincia, Humberto Rava, dijo que las fuerzas de seguridad deben ajustar sus prácticas al modelo profesional y democrático de la policía. “Es recomendable profundizar las pautas de formación de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, así como un fortalecimiento de los sistemas internos y externos de control y disciplina”, escribieron en un comunicado que difundió La Gaceta de Tucumán.

Hace casi un año en Tucumán se viralizó otro video en el que un policía tortura a un detenido. Él y su compañero que filmó la escena quedaron detenidos acusados de “apremios ilegales”.

– Haga el ruidito del caballito. Caballito, va de nuevo. ¿Cómo relincha el caballo? ¿Cómo hace la gallina? ¿Cocú? A la noche dan Gokú – se escuchó decir al agente.

El oficial le hacía imitar sonidos de diferentes animales, lo agarraba de los pelos, lo sacudía, le daba la cara contra el piso. El hombre respondía lo que podía: guau, miau, cucú. Se cree que fue filmado el 21 de septiembre del 2014.

Fue en la misma época en que el juez de La Plata Luis Arias ordenó al gobierno de la Provincia de Buenos Aires suspender la resolución que permitía albergar presos en comisarías en el contexto de la “emergencia de seguridad”. Los motivos eran el hacinamiento, el maltrato, estar en contacto con personal no capacitado para esa función y la incomunicación de los detenidos.